El Grupo Coral Divertimento va a interpretar en sus Conciertos de Otoño de  2019  el Domine ad adjuvandum me festina, de Antonio Vivaldi y la Messe de Requiem de Camille SAINT-SAËNS.

Domine ad adjuvandum me festina

Antonio VIVALDI (1678 en Venecia-1741 en Viena) fue uno de los más geniales compositores italianos. Autor de más de 400 conciertos y 45 óperas, fue además un brillante violinista, docente, director de orquesta y empresario operístico. Sacerdote desde joven, se lo conoció como il prete rosso (el monje rojo, era pelirrojo) fue Maestro de violín, compositor y director de la orquesta del Ospedale della Pietà (hospicio, convento, orfanato) entre 1703-16 y 1723-40. Allí se recibía a niñas abandonadas; recibían una sólida formación como instrumentistas o cantantes y su orquesta llegó a contar entre 40 y 60 integrantes, quizás fue la más famosa de Venecia.

Entre sus conciertos sobresalen Las cuatro estaciones, y los ciclos La Cetra y Estro Armonico. Autor de muchas obras con coro, su gran mayoría fueron interpretadas en el Ospedale.

Hacia 1730 el estilo de Vivaldi comenzó a pasar de moda, por lo que dejó de recibir encargues que eran su sostén económico esencial, y perdió mucho dinero como empresario de sus propias óperas. Había conocido al Emperador Carlos VI (su admirador desde 1728) lo que lo motivó a mudarse a Viena. Poco antes de llegar il prete rosso a Viena, Carlos VI falleció a fines de 1740. Pobre y sin trabajo, Vivaldi murió allí pocos meses después. Domine ad adjuvandum me festina (Señor, ven en mi ayuda prontamente) es un motete basado en el comienzo del salmo 69; compuesto probablemente en 1735 en Venecia y seguramente estrenada por el coro y orquesta del Ospedale, requiere un complejo efectivo musical : doble coro, doble orquesta, solista. La obra es de clima festivo, en su movimiento inicial alternan ambos coros y orquestas; continúa con una elaborada aria para soprano y culmina con una vibrante doble fuga.

Messe de Requiem

El Requiem de Camille SAINT SAENS (1835-1921) fue escrito en 1878 en solo 8 días y dedicado a la memoria de su mecenas Albert Libon, fallecido poco antes. Niño prodigio, eximio pianista, fue organista de la iglesia de la Madeleine durante 20 años. Inicialmente admirador y sostenedor de compositores vanguardistas (Liszt, Berlioz, Wagner), de a poco su estilo compositivo tornó al conservadurismo. A pesar de haber sido muy admirado, demostrado en sus exequias que fueron casi las de un hombre de Estado, su vastísima obra fue poco a poco olvidada, excepto las muy emblemáticas (camarísticas, sinfonías, su ópera Sanson y Dalila).

El Requiem original requiere una orquestación considerable (más de 80 instrumentistas, coro y 4 solistas), lo que la ha hecho una obra casi inabordable. Una versión reciente de P. Calmelet para orquesta de cámara con soprano solista es la que hoy se presenta.

De sus 9 movimientos 4 son para doble coro, el sentido Kyrie es seguido por la vitalidad y dramatismo del Dies Irae; junto al Rex tremendae (de muy complejas armonías) son los 3 movimientos en los que la soprano solista dialoga permanentemente con el coro. El rogativo Oro supplex con su escritura a 8 voces logra momentos de honda emoción. Agnus Dei se inicia con una larga y hermosa introducción orquestal con referencias al movimiento inicial. El coro llega al punto culminante de expresión durante su desarrollo, cerrando la obra con matices muy suaves,  dando así la imagen del fin del ciclo de la vida.

Esperamos que disfruten de estas hermosas obras.

Néstor Zadoff